Un premier écho du festival du WE dernier à Tanger publié par EL MUNDO (Espagne) !

Salsa y tango en el corazón de Marruecos

Claudia Cantante de la banda salsera parisina Ocho y media. | Pascal Bouclier

Claudia Cantante de la banda salsera parisina Ocho y media. | Pascal Bouclier

  • 'La latina es la música que más se escucha en Marruecos tras la local'

Docenas de parejas bailaban salsa el pasado fin de semana en el gran salón del palacio del sultán Mulay Hafid. El ambiente del festival Tanjalatina es tan relajado como en cualquier club salsero del mundo mientras los camareros agitan mojitos y abren cervezas.

La banda francesa República Democrática del Mambo interpreta una estimable versión de 'El Sabio' de Tito Rodríguez que culminan compartiendo una coreografía al estilo de la salsa cubana en el que prescinden de los movimientos sexualmente explícitos. Hay un ambiente internacional que nos recuerda que la película 'Casablanca' está inspirada en Tánger, la ciudad de Paul Bowles que visitaron Truman Capote o Bourroughs. Las chicas lucen sus cuerpos con sus mejores galas y hay bailadores consumados.


Así suena Ocho y Media

En la planta baja del palacio, en un espléndido salón árabe, hay una milonga, una reunión de bailarines de tango que se deslizan por la pista de baile con sensualidad. Sobre el escenario, la orquesta típica Linea Tigre se presenta con tres bandoneones y un repertorio impecable que satisface a los que sólo han venido a escuchar.

"Mi primer amor es el jazz, el segundo es la música clásica y el tercero la música latina", explica su director, Philipe Cross. "Desde hace 11 años celebramos el festival de jazz y ahora el de música latina lo he hecho porque en Marruecos es lo que más se escucha después de la música local. En el segundo año conseguimos 2000 personas, la misma cantidad de público que en cinco años de jazz".

Philipe, francés instalado desde hace casi dos décadas en Tanger, explica que "el festival depende de que encontremos más patrocinadores y, en general, la prensa nos trata bien". No es un festival patrocinado por el Rey Mohamed VI que lleva a Rabat o Fes a grandes figuras internacionales con presupuestos de lujo.

En el patio de inspiración arábigo-andaluz hay una 'batucada' a cargo de Mata Verde un grupo residente en Francia que reproduce los ritmos del carnaval de Recife en el nordeste brasileño. Los grandes triunfadores de la tercera edición de 'Tanjalatina' ha sido la banda parisina Ocho y Media liderada por la cantante de origen chileno Claudia y que ofrece unos arreglos de salsa clásica donde rugen dos trombones, la identidad sonora del neoyorquino Willie Colón.

Pero no se contentan con eso, hacen composiciones propias que atacan con una actitud arrebatada, de vez en cuando rematan un montuno con algún estribillo clásico caso del "ponte duro bongó" de la Fania o el "Llorarás" de Oscar d León. Pero también hacen guiños al 'ska' o a la fanfarria balcánica sin perder el paso salsero. No en vano triunfaron en la feria de Cali, uno de los lugares del mundo donde la salsa es religión. Su actitud rockera descompone, a ratos, la armonía de la pista de baile que recuperan con una estupenda interpretación de una guajira cubana.

Sala, velos y minifaldas

Los bailadores más expertos comparten la pista con los recién iniciados. En una esquina una chica joven vestida con ropa ceñida introduce los secretos del ritmo a su amiga con el velo en la cabeza. "Este es el verdadero espíritu de Tánger donde todo el mundo es bienvenido. Cuando era una niña convivíamos cristianos, judíos y musulmanes", rememora una joven que ahora vive en Casablanca.

En todo el recinto se respira un aire de libertad recobrada. "No sabes lo importante que es para una mujer que vive aquí vestirse con una minifalda y no tener problemas", me susurran.

Parece que el festival crece lentamente. El sábado abunda un público más maduro que sigue con atención el espectáculo de baile de Toxic Tango. El ambiente se aprieta pero sigue siendo muy agradable. "Mi sueño es que un día podamos ofrecer conciertos gratuitos para toda la población, como ya hacemos con el jazz donde se ofrecen conciertos gratuitos para cinco mil personas", resume Philipe Cross.